Atractivos Turísticos en Huánuco - La Bella Durmiente

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Se encuentra ubicado muy cerca de Tingo María. Es un conjunto de cadenas de montañas (Puma Ringri) cubierta de una frondosa vegetación que tiene la silueta de una joven y hermosa mujer recostada, las cumbres de los cerros dibujan claramente el perfil de la bella mujer echada de espaldas en la cual existe una Leyenda “Nunash”.Esta maravilla de la naturaleza se encuentra situada al Sur-Oeste de Tingo María. Las alturas máximas de la cadena de montañas oscilan entre 900 a 1,000 msnm con relación al río Huallaga son de poca elevación, llegando a medir entre 300 a 400 msnm.

La Bella Durmiente

Es el nombre que se le dá a una cadena de montañas cubiertas por un manto verde de frondosa vegetación llamado también Puma Ringri, cuyo contorno se asemeja a la silueta de una mujer dormida. Por su base discurren los Ríos Huallaga y Monzón, geográficamente se encuentra en la Región Selva Alta, por lo que goza de un clima cálido, húmedo y lluvioso, extremadamente caluroso en los meses de Junio, Julio y Agosto y con intensas lluvias durante Enero, Febrero y Marzo. La mejor vista de este atractivo se tiene desde el Cerro San Francisco, ubicado en la parte norte de la ciudad de Tingo María.

La Bella Durmiente

 La Bella Durmiente

La leyenda de La Bella Durmiente

Al mirar el horizonte de la bella ciudad de Tingo María, vemos el perfil de la figura de una hermosa mujer echada de espaldas mirando el cielo y cubierta de un manto verdor.

Es la montaña de la “BELLA DURMIENTE”, simbolo natural de Tingo María y que la leyenda la identifica como la princesa NUNASH, transmitida de generación en generación, hablan ademas de un joven llamado CUYNAC, que atravezando la selva de los Huanucos, se enamoró de la princesa NUNASH los dos llegaron a amarse y CUYNAC levanto un palacete en un lugar cercano a Pachas que le puso el nombre de CUYNASH en honor de su amada. Vivieron un tiempo felices, rodeado de vasallos, pero su felicidad quedo truncada cuando fueron atacados por el padre de la princesa AMARU, convertido en un monstruo en forma de culebra. CUYNAC se valio de su hechiceria y convirtio en mariposa a NUNASH y el se transformo en piedra. Ella en su nuevo estado, voló hacia la selva y retornó con ayuda para combatir al monstruo AMARU.

Los enemigos fueron vencidos, CUYNAC entonces trato de recuperar su forma humana sin conseguirlo, pero ella si pudo retornar a su forma primitiva y busco inutilmente a CUYNAC.

La Bella Durmiente

Cansada se sento cerca de la piedra en que CUYNAC quedo convertido y ella se quedo dormida.

Mientras dormia, escucho en sus sueños la voz de su amado que decia:

” Amada no me busques, mi voluntad fue pedir a los dioses que me convirtiera en piedra y mi pedido fue complacido y ahora soy solo una piedra, destinada ha permanecer en este estado toda mi vida. Si tu en realidad me has querido y me sigues queriendo todavia, deseo que permanezcas a mi lado toda la vida sobre este cerro y que en las noches de luna aparezca ante la mirada de la gente como la mujer en actitud de estar dormida.”

NUNASH siempre en sueños, acepto la propuesta de su amado y quedo convertida en piedra, lo que hoy es la figura de la BELLA DURMIENTE.

La Bella Durmiente

La Bella Durmiente

Atractivos Turísticos en Huancavelica - Piscina de Aguas Termales del barrio de San Cristóbal

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La Piscina de Aguas Termales del barrio de San Cristóbal, está ubicada en Av. 28 de Abril s/n Barrio de San Cristóbal a 10 minutos de la ciudad de Huancavelica, hay que salvar 89 peldaños de la Avenida Escalonada en el Barrio de San Cristóbal. El agua es de color verde y despide un olor sulfuroso, su temperatura promedio esta entre 18º y 22 grados.

Aguas Termales del barrio de San Cristóbal

La Piscina de Aguas Termales de San Cristóbal constituye uno de los atractivos de la ciudad por su cercanía y sus comodidades que ofrecen sus instalaciones a los bañistas. Sus aguas tienen una temperatura promedio de 18° y 22°, con propiedades curativas para tratar enfermedades de la piel. Las que han sido comprobadas por el sabio Antonio Raymondi y el Dr. Pablo Rubianes, tiene olor sulfuroso, es decir color verde, fluye en forma emulgente.

Aguas Termales del barrio de San Cristóbal

Anteriormente la pileta tenía tamaño olímpico, ahora ha sido dividida en dos; la más grande es para mayores y la pequeña para niños; igualmente cuenta con 42 cabinas personales que sirven de vestidores para los usuarios; asimismo, está implementado con 10 pozas individuales o privadas, además, de otros servicios como restaurante, áreas libres y duchas. Las piletas tienen agua corriente que en horas de la tarde es secada para realizar la limpieza y correspondiente desinfectado, siendo llenado nuevamente al siguiente día muy de madrugada en un promedio de 30 minutos.

Aguas Termales del barrio de San Cristóbal

Para ir a los baños también puede utilizar medios motorizados, automóviles, camionetas, etc, que se desplazan por una pista asfaltada que cruza el río Ichu por un puente.

Horarios de visitas: Lunes-Viernes 6:00 a.m. - 17:00 p.m.

Aguas Termales del barrio de San Cristóbal

Atractivos Turísticos en Cusco - La Catedral del Cusco

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La primera catedral del Cusco es la Iglesia del Triunfo, construida en 1539 sobre la base del palacio del Inca Viracocha. En la actualidad, esta iglesia es una capilla auxiliar de la Catedral. Entre los años 1560 y 1664 se construyó la Basílica Catedral de esta ciudad. Para ello, los españoles hicieron traer bloques de granito de color rojo desde la fortaleza conocida como Sacsayhuamán. Fue reconocida como Basílica menor de la Iglesia Católica, el 8 de febrero de 1928.

La Catedral del Cuzco

Esta catedral, de fachada renacentista e interiores barroco y plateresco, posee una de las más destacadas muestras de orfebrería colonial. Importantes son igualmente sus altares de madera tallada.

Dado que en esta ciudad se desarrolló la pintura sobre lienzos en la llamada Escuela cusqueña de pintura, precisamente en la catedral se pueden observar importantes muestras de artistas locales de la época.

La Catedral del Cuzco

La iglesia mayor cusqueña, nacida tras la conquista y fundación española de la ciudad, tuvo dos emplazamientos antes de levantarse sobre su ubicación actual. En octubre de 1534, el primer cabildo le asignó el sitio que ocupa hoy la iglesia del Triunfo, sobre el antiguo Sunturhuasi. Mas debido a su pequeñez, en 1541 se decidió otorgarle un sitio más amplio en la zona de Cusipata, frente al mercado y al convento de los mercedarios. Sin embargo, esta cercanía resultó inconveniente y en 1552 fueron adquiridos los terrenos del Quishuarcancha o palacio de Huiracocha, junto al primitivo templo.

En 1559 se colocó la primera piedra y fue llamado el arquitecto Juan Miguel Veramendi, residente en Chuquisaca, para dirigir las obras. Poco después, Juan Correa continuó los trabajos hasta 1564 en que se interrumpieron por escasez de fondos. Hacia 1585, el maestro extremeño Francisco Becerra -constructor de la Catedral de Lima- probablemente ejecutó la traza definitiva.

Luego intervinieron como maestros mayores Bartolomé Carrión y Miguel Gutiérrez Sencio. La edificación avanzaba muy lentamente hasta 1644, cuando el obispo Juan Alonso de Ocón le otorgó un gran impulso. Aunque no estaba concluida en 1650, el terremoto de ese año no afectó demasiado la solidez de su estructura y pudo concluirse totalmente en 1669.

La Catedral del Cuzco

La Iglesia

El diseño está conformado, por la base, de una cruz latina, la fachada es de estilo renacentista, muy ornamental, y en su interior, también renacentista, se encuentran las mejores expresiones de orfebrería colonial, tallas en madera de cedro y aliso, como el púlpito, así como una valiosa colección de lienzos de la Escuela Cusqueña. La acompañan a sus lados dos capillas auxiliares, la de El Triunfo y Jesús, María y José.

La Catedral del Cuzco

Debido al período crucial en que fue construida, la Catedral cusqueña hereda la hibridez gótico-renacentista de las grandes Catedrales españolas del siglo XVI, sumando a ello la irrupción del estilo barroco patente en su gran portada-retablo y en sus monumentales torres.

Al igual que en Lima, su planta-salón es de tres naves con dos tramos de capillas laterales y muro testero plano. Sus bóvedas de crucería, tomadas del gótico tardío, descansan sobre pilares cruciformes de estilo renacentista. Aquí todo es de piedra y este material ofrece una sensación de enorme solidez, que la diferencia de la ligereza característica de la Catedral limeña. Muchos de sus bloques pétreos son de origen incaico y fueron acarreados desde la vecina fortaleza de Sacsayhuamán.
El altar mayor, todo de plata, es una de las obras más tardías del conjunto. Tiene forma de baldaquino y expresa la introducción del estilo neoclásico en la ciudad. Fue construido en el período 1792-1803 por el arquitecto Villegas y el platero Pinelo, bajo el patrocinio del obispo Bartolomé María de Las Heras.

La Catedral del Cuzco

Pese a la sobriedad de sus columnas, muchos de sus elementos decorativos parecen aferrarse todavía a las tradiciones barrocas de tanto arraigo en la ciudad. Todas las capillas laterales están cerradas por impresionantes rejas doradas y coronaciones con tallas alusivas a la advocación titular. En el lado de la Epístola (derecha), merecen mencionarse los altares del venerado Señor de los Temblores, con su riqueza de ofrendas de plata y oro, así como el de la Virgen de los Remedios, devoción valenciana introducida por el español Alonso de Monroy y Cortés. También de este lado se encuentra la llamada “capilla de la Platería”, donde se aprecia una muestra impresionante del tesoro catedralicio. Su joya más preciada es el enorme templete de plata que sirve como anda procesional para el Corpus Christi, obsequiado en 1731 por el obispo fray Bernardo de Serrada.

La Catedral del Cuzco

Del lado opuesto o del evangelio (izquierda), destacan las capillas de la Virgen Inmaculada, denominada La Linda, patrona oficial de la ciudad desde el siglo XVI, y la del apóstol Santiago. En el testero, el altar de la Santísima Trinidad alberga la famosa pintura de La Virgen del Halcón, obra del círculo de Bernardo Bitti.

De acuerdo con la disposición de las principales Catedrales de España, la sillería del coro está situada en la nave principal, mirando hacia el altar mayor. Su riquísima talla barroca, atribuida al maestro Giménez de Villarreal, data de fines del siglo XVII y es una de las obras cumbres de la ensambladura cusqueña. En el trascoro hay algunas capillas, como la dedicada a Nuestra Señora de la Antigua, y los lados exteriores están decorados con grandes pinturas de Basilio Santa Cruz sobre la Virgen de Belén y la Virgen de la Almudena, con el obispo Mollinedo y los reyes de España como donantes.

La Catedral del Cuzco

Uno de los recintos más lujosamente decorados de todo el edificio es la sacristía que, desde su entrada, luce un conjunto de pinturas alegóricas sobre la iglesia realizado por Marcos Zapata a mediados del siglo XVIII. En su interior, los muebles, tallas y pinturas, crean una atmósfera barroca de gran efecto. Uno de los muros está cubierto por un gran retablo que enmarca una célebre pintura del Cristo de la Agonía, conocida tradicionalmente como el Cristo de Van Dyck, por basarse en un modelo de este maestro flamenco. También se guarda aquí una completa galería de retratos de los obispos que han gobernado la diócesis, desde fray Vicente de Valverde.

La Catedral del Cuzco

Atractivos Turísticos en Cusco - Huacaypata

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La Plaza de Armas del Cusco, como ningún otro lugar del Perú y quizás de América, es un testigo privilegiado, de los más importantes acontecimientos históricos del mundo Andino. La vieja Huacaypata -así era llamada por los Incas- será por siempre el “ombligo” del Tawantinsuyo, ese fabuloso imperio gobernado por los hijos predilectos del Sol.

No hay lugar en el Perú ni en América como esta plaza que ha sobrevivido a través sirviendo de escenario a hechos históricos de monumental trascendencia y tradición. A través de los siglos la enorme y bella Plaza de Armas del Cusco es también conocida como Huacaypata, que significa “plaza del guerrero”, según algunos cronistas su significado mas bien es: llanto o quejido. Cuenta la tradición que fue trazada por mismísimo fundador del imperio: Manco Cápac, quien eligió dichas tierras como centro simbólico del imperio. Allí los incas realizaban la Fiesta del Sol o Inti Raymi. En este lugar también Francisco Pizarro fundó el Cusco. Con el transcurrir de los años, la plaza de Huacaypata ha visto desfilar diferentes episodios de la historia del Perú como la ejecución de Túpac Amaru I, así como la de Túpac Amaru II, su esposa Micaela Bastidas y sus hijos. Alrededor de ella varios incas construyeron sus palacios imperiales: Pachakuteq, Túpac Yupanqui, Sinchi Roca, Wiraqocha y Wiraqocha. Estos templos siglos después fueron empleados como residencias por los españoles. Allí se edificó el Templo de las Vírgenes del Sol o Acllahuasi y el palacio de Huayna Cápac. Aunque se han efectuado renovaciones, la plaza de armas conserva construcciones coloniales sobre bases incaicas, como iglesias, casonas y arquerías y aún hoy sigue siendo el escenario principal de las actividades sociales y culturales en el Cusco.

Huacaypata

Hoy Haucaypata es la plaza de armas pero en el tiempo de los incas era el cuadrado de la recreación. Era cuatro cientos pies por el río Sapi y tres cientos pies por otro eje. El río era cubrido con piedras y conectaba Haucaypata con Cusipata. De la afuera del cuadrado Haucaypata era muy impresivo y espacioso pero del interior lo era más, un símbolo. De las cuatro esquinas habían las cuatro carreteras principales del imperio. Este arreglo mostraba que las cuatro esquinas del imperio juntaron aquí, en el corazon de la tierra de los incas o eso fuera de Haucaypata había lamido cuatro lenguas largas del imperio. En el centro del cuadrado estaba capac usno, una piedra de las escaleras que un emperador o dios subiría. Era un asiento para guardar de los ejercicios o presidir festivales. Al bajo del asiento era un cuenco del oro. Si un magnate deseaba brindar por el dios del sol, él echabara los contentos del vaso en el cuenco. El cuenco vaciaba en la tierra baja. Este representaba el centro de la red cósmica de los incas. Los tres lados de Haucaypata eran las habitaciónes reales, Condorcancha, Hatuncancha y Pucamarca.

Si por algún artilugio o hechizo mágico, la Plaza de Armas del Cusco se convirtiera en un ser humano, no nos cabe la menor duda de que sería un incontenible narrador -o narradora- de fantásticas historias. Un personaje único de edad indescifrable. Y es que nadie sabe su antigüedad, pero es probable que tenga más de mil años de existencia.
Después de ser durante siglos un silencioso testigo de importantes sucesos, la Plaza de Armas tendría una infinidad de relatos con que obsequiarnos.

Huacaypata

Y de paso, nos confirmaría, si es cierta la leyenda de que fue trazada por el mítico Manco Cápac, quien la eligió como el simbólico centro del imperio, que su padre el Sol le había ordenado fundar.
Nos contaría, también, que en el tiempo de los incas era llamada Huacaypata, palabra quechua de cuyo significado exacto no estamos seguros, pues, mientras que algunos la traducen “plaza de guerrero” otros lo hacen como “plaza de lamentos”. Dos acepciones para este entrañable escenario andino, lugar de ceremonias religiosas y militares en el tiempo de los “hijos del sol”.
Y en sus palabras, no podría evitar traslucir cierto tono de vanidad y orgullo -y motivos no han de faltarle- pues era el “ombligo” desde donde partían los caminos que llegaban a los cuatro suyos, las divisiones territoriales del inmenso imperio. Del poderoso Tawantinsuyo.
Las interrogantes no serían pocas; las respuestas no serían breves. Quisiéramos que nos relate el Inti Raymi, la fastuosa celebración en honor al dios Sol; o los detalles de esa fiesta inca, en la que se sacaban en procesión las momias de los antepasados.
Tiempos prósperos para los herederos de una cultura, que años más tarde conocería la espalda de la suerte. La desgracia se personificaría en unos hombres de extraño aspecto, que venían de tierras lejanas.
¿Qué sintió cuándo Francisco Pizarro gritó a viva voz la conquista del Cusco?. Era el 23 de marzo de 1534 y el conquistador fundaba una ciudad española en el ombligo del mundo inca. Después se levantarían sobre los cimientos de los palacios y templos de piedra, las iglesias y casonas coloniales que existen hasta hoy.
Y el Huacaypata, el simbólico centro del Tawantinsuyo, alrededor del cual Pachacutec, Huiracocha y Huayna Capac, construyeron sus palacios, vio como cambiaba su fisonomía inca hasta convertirse en Plaza de Armas, con esa bella arquería de piedra que aún se conserva. Volvía a nacer, pero ahora tenía un rostro mestizo, igual al de los nuevos hijos de estas tierras.

Huacaypata

Nos contaría tal vez en tono lento -así suele expresarse la sabiduría- como presenció el cambio que se operaba en la “capital Arqueológica de América”. Diría que los españoles no se atrevieron a destruir del todo esa maravilla arquitectónica que era el Cusco, produciéndose una fusión de estilos.
Prueba de ello: se edificó sobre el Qorincancha o Templo del Sol la iglesia de Santo Domingo; en el Acllahuasi o casa de las Vírgenes del Sol la iglesia de Santa Catalina; y en el Suntur Wasi la Catedral, aunque está sería trasladada, posteriormente, al Palacio del Inca Huiracocha.
Y es que la Plaza de Armas fue testigo de los cambios. Cusco tomaba un nuevo cariz, el de un evidente sincretismo, una perfecta fusión de dos culturas: la andina y la occidental. Lo que hace de ella una ciudad única en el mundo, declarada por la UNESCO, como Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1983.
El interrogatorio no cesaría. Las preguntas serían persistentes, como la lluvia que humedece sus veredas y jardines, cuando el cielo andino se pone llorar, con esas lágrimas gruesas que sólo saben caer de los párpados de sus nubes borrascosas.
No se puede dejar de conversar con Huacaypata, la plaza del Perú y quizás de América, que ha sido escenario de los acontecimientos históricos más significativos. Algunos crueles como la ejecución de Túpac Amaru II y de toda su familia, por atreverse a luchar contra la opresión española en 1780.
La plaza ha sabido sobrevivir, para recordarnos las grandezas y desgracias del pasado. Hoy, sigue siendo el corazón de la ciudad, aunque ya no se escuchan los terribles lamentos de antaño; estos, han sido reemplazados por las reposadas y alegres voces en diferentes idiomas -además del español y el quechua- de los cientos de visitantes, que pasean, se divierten y son subyugados por sus indescriptibles encantos.

Huacaypata